Y como no podia ser de otra forma, la teníamos que liar

Después de una pequeña ceremonia (2 horas de reloj) de la comunión de nuestro sobrino Rodri, procedimos a disfrutar de la compañia familiar con unas buenas viandas y el fantástico licor dorado que siempre nos acompaña.
Aunque cabe decir que nos prometieron carrillera y nos tuvimos que conformar con un no menos delicioso Risotto de carrillera y boletus con aceite de trufa, sólo cabe decir que algunos repetimos plato.

El resto de platos y por supuesto los entrantes, estuvieron a la misma altura que el Risotto.
Y como no nos han pagado por la publicidad, no voy a decir que la celebración fue en el Restaurante Brexas en la calle Caribe.
Con tanta copas después de la comida, alguno pensó que se podría ganar la vida de paparazzi, pobre cuñao, lo vio todo negro y pensó que era del colocón que llevaba y no de la tapa del objetivo que no quito.

Al día siguiente disfrutamos del espectáculo de las Globetrottes, pero se nos pasó inmortalizar el momento. Aunque estuvimos a punto de saltar a la cancha a demostrarles como se juega al baloncesto a estos aficionados de los Harlem.

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